Después de la resolución de la Corte de Constitucionalidad (CC) respecto a la participación de Sandra Torres en las próximas elecciones presidenciales, se dejó venir una avalancha de columnas editoriales y de opinión en los principales medios del país alabando el fallo de la CC y su defensa de la Constitución y las instituciones democráticas del país (con notables y admirables excepciones!). De igual forma se vituperó en avalancha su actuación en la aprobación de la candidatura de Rios Montt años atrás.
Pero realmente, viendo el fondo del asunto, el verdadero problema de todo este asunto yace en la existencia misma de la CC. Porque ¿que es la CC sino un ente corporativo sujeto a constantes presiones políticas en su conformación?.. puede que esta vez haya realizado un fallo apegado al derecho, puede que en cinco años se pase encima de la ley.
El punto al que quiero llegar es que ¿cómo esperamos tener independencia judicial, si lo que diga la Corte Suprema de Justicia igual puede ser anulado por un ente político?
Pensémoslo, la base de una verdadera república está fundamentada en la existencia de una verdadera separación de los tres poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial). En la práctica, en Guatemala existe un Organismo Judicial que depende presupuestariamente del Congreso, cuyos máximos representantes son electos de forma corporativa (en base a cotas de poder y no a criterios de años de carrera y honorabilidad) y cuyas decisiones pueden ser fácilmente anuladas por una supercorte celestial (CC).
La CC es otra de nuestras nefastos organismos corporativos (como tantos los que existen en el Estado: lease Junta Monetaria, IGSS, etc. etc. etc.) por los cuales parecemos tener tanto gusto y que más responden a una herencia de instituciones coloniales que a la conformación de un Estado moderno.
Si queremos que prevalezca el Estado de Derecho en el país, lo que deberíamos estar hablando es de la abolición de la CC y del sistema de elección de los magistrados de la CSJ prevaleciente, lejos de estar alabando los fallos cuando nos gusten y quejándonos cuando no!

