Programa de Emergencia y Reactivación Económica


La semana pasada, el gobierno de Guatemala anunció el lanzamiento de su “Programa de Emergencia y Reactivación Económica” (muy a la moda estadounidense), para enfrentar los efectos de la actual crisis económica que se vive a nivel mundial en Guatemala.

El objetivo del programa es el de buscar la generación de empleos mediante la construcción de infraestructura, fortalecer la red de programas sociales que sirvan para atenuar los efectos de la crisis (inflación, baja en las remesas, reducción de las exportaciones y el ingreso de divisas por turismo) en la población más pobre e impulsar la productividad y competitividad especialmente de las PYMES y cooperativas en áreas rurales.

Para ello se intenta recurrir a una política fiscal anti-cíclica, cuya condición previa es la existencia de un ahorro estatal en tiempos de bonanza económica. Sin embargo este ahorro no se realizó y debe recurrirse entonces al aumento de impuestos (cosa que en todo caso considero necesaria si queremos fortalecer al Estado, sin embargo que se lleva a cabo en el momento coyuntural menos adecuado) y a la deuda externa (siempre dentro de rangos manejables, en este caso 2% del PIB).

No considero que un programa de inversión pública necesariamente sea malo, en especial cuando hemos visto que el ritmo de crecimiento económico del país no ha sido suficiente para atenuar las condiciones de pobreza prevalecientes en una gran parte de la población (especialmente en áreas rurales); por ello es fundamental impulsar la construcción de infraestructura productiva en áreas rurales como medida de fomento y competitividad económica.

Lastimosamente nuestra experiencia democrática ha tenido frecuentes casos de corrupción y la palabra “inversión pública” genera desconfianza. A ello no contribuye que la manera en que se destinarán los fondos no es muy clara y de permitirse las transferencias (eliminación de los famosos “candados” del presupuesto), la fiscalización de los fondos que serán utilizados será mucho más compleja (ojo: compleja, no imposible) y desordenada.

En todo caso, recomiendo que el gobierno sea muy cuidadoso y lleve a cabo un análisis costo-beneficio de los proyectos en los que va a invertir, para asegurar que el gasto sea eficiente y productivo en el largo plazo (es muy importante el papel que la sociedad juegue en la fiscalización de los recursos utilizados para garantizar su efectividad y transparencia).

Finalmente hay que tener mucho cuidado con el impulso de programas asistenciales, especialmente si existen motivos clientelistas o electorales de fondo, para que estos realmente sean un apoyo que impulsen el desarrollo y no decaigan en una dependencia del paternalismo estatal.

El documento del Programa lo pueden encontrar aquí, les recomiendo leerlo y estimular un debate en torno al mismo.

3 comentarios en “Programa de Emergencia y Reactivación Económica

  1. Mi comentario al respecto radica en que si es indispensable que se lleve a cabo este tipo de programas, en la medida que se buscará fomentar un mayor grado de participación y permitirá al gobierno establecer un marco en el que podrá realizar cambios en el momento oportuno.

    Tomando en cuenta tal como mencionaba Iván que este momento coyuntural no es el adecuado, pienso que es un tipo de “mal necesario”, ya que es indispensable que exista un programa que permita sanear, hasta cierto punto, el sistema económico y sus repercusiones dentro del país.

    Por otro lado, la idea que estaría llevando el presidente Obama en Estados Unidos en la percepción de buscar la generación de empleos mediante la construcción de infraestructura, me parece una idea nueva y fresca que permitiría un mayor grado de desarrollo, o al menos permitiría hacer frente a la crisis, y considero que en Guatemala sería un tanto dificil poder lograrlo, ya que se necesitarían de recursos, entre otros.

    Siempre he sido de la idea que hacer énfasis en mejorar no sólo la competitividad sino además la productividad de los países, en el sentido que se complementan, es por ello que Guatemala tiene los elementos necesarios para no sentir tanto el golpe de la crisis, en el sentido que como bien mencionaba Iván de darle oportunidad a las PYMES, a eso le agregaría un alto porcentaje de diferenciación cultural en el país que paulatinamente permitiría tener mayores atractivos y además facilitaría el incremento de la participación de la sociedad civil.

  2. Hola Salva, gracias por tu comentario!

    Dando continuidad al tema, el gran fracaso del Plan de Reactivación Económica, es que éste se basó en proyecciones sumamente optimistas de recaudación tributaria y déficit fiscal y la realidad es que en este momento el gobierno no cuenta con esos recursos necesarios para impulsar el plan.

    Ahora mas que nunca, resulta necesaria la inversión pública en infraestructura (para la generación de empleo y activar el mercado interno) y en asistencia social para aminorar los impactos que ya están teniendo la baja en los ingresos por remesas, turismo y exportaciones.

    Cuanto más demoren en llevarse a cabo éstas acciones, más se profundiza el impacto de la crisis y más dificil se vuelve revertir la situación.

    Finalmente, la paradoja de la situación, es que si sumamos la crisis económica y la de seguridad, el gobierno se encuentra contra la pared justo en el momento que resulta más necesario.

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