Guatemala: narcotráfico y violencia


Artículo publicado en el blog: CABI – The Blackbox

Tristemente, desde lejos, veo cómo la situación de violencia que vive el país se deteriora (o al menos la percepción pública y la de los medios de comunicación al respecto) y la ciudadanía se desespera frente a la incapacidad del gobierno de reaccionar.

Y en torno a toda esta ola de violencia, el elemento narcotráfico parece ser un hilo conductor, por lo tanto considero que hay que empezar a reflexionar en torno a esta relación (¿causal?) que parece explicar gran parte de la situación.

El caso de México presenta un interesante punto de partida para analizar el caso de Guatemala. Desde el 2006, México ha emprendido un esfuerzo titánico por enfrentar de manera directa a los carteles de droga, impulsado mediante operaciones conjuntas de la policía y los militares: el resultado ha sido una escalada sin precedentes en los niveles de violencia, sin un mayor impacto real sobre los niveles de producción de drogas en el país.

Quizá lo importante es analizar, despojándonos de todo juicio moral, el consumo de drogas como el mercado que es, y como tal, reconociendo que existe una demanda y una oferta que la suple; el mayor mercado mundial del consumo de drogas es Estados Unidos y Guatemala es una ruta de paso en esta cadena global de abastecimiento del mercado estadounidense.

Hay interesante evidencia (ver working paper aquí) de que la existencia de los mercados negros está asociada a un incremento de la violencia, dada la inexistencia de mecanismos alternativos para la resolución de disputas y el aseguramiento del cumplimiento de los contratos entre los participantes del mercado.

Por lo tanto, los esfuerzos gubernamentales por interrumpir los canales de abastecimiento de droga, solo conllevan hacia la entrada de nuevos actores al mercado y como consecuencia a un incremento en la violencia.

Por otro lado, al crearse artificialmente un mercado negro para las drogas, se genera un subsidio implícito a los productores de las mismas, lo cual explica las ganancias sobrenormales que se generan en ese mercado y el sinnúmero de personas dispuestas a explotarlas.

No debe asombrarnos, entonces, que muchos jóvenes (especialmente los que viven en condiciones más vulnerables) decidan ingresar a la industria del narcotráfico, a pesar de los grandes riesgos que conlleva, en vez de aportar a otros sectores productivos del país, dado el diferencial de ganancias existente y las pocas oportunidades existentes para ellos en otros sectores.

Tampoco debe asombrarnos la significativa cantidad de recursos del narcotráfico que se destinan a actividades de corrupción, con el objetivo de mantener el statu quo e inclusive obtener privilegios para el crimen organizado dentro de las instituciones públicas.

La prohibición al consumo de drogas ha generado una serie de incentivos perversos, que conllevan muchos costos, sin grandes beneficios aparentes, lo cual ha sido discutido ampliamente desde hace algún tiempo (ver una interesante discusión aquí y aquí).

La lección en todo esto es que, a pesar de ser la prohibición principalmente un problema estadounidense, tiene un muy negativo impacto sobre los países que participan de ésta cadena (vease un muy reciente e interesante libro sobre éstos efectos). En el largo plazo, un cambio de ésta situación solo será posible hasta que las drogas dejen de ser vistas como un problema criminal y se conviertan en uno de salud pública.

En conclusión, los esfuerzos que se están llevando a cabo por mejorar nuestro sistema de seguridad y justicia son loables y por todos los medios deben continuar. Especialmente importante es la participación de la sociedad proponiendo soluciones, así como jugando un rol de fiscalizador del Estado. Sin embargo debemos reconocer que este es también, en gran parte, un problema global y hasta cierto punto va más allá de nuestras capacidades y las del Estado (con sus limitados recursos) para enfrentarlas.

Podemos seguir quejándonos de la ineptitud del Presidente, los diputados, las instituciones, etc. para enfrentar la violencia y la corrupción, pero la realidad es que mientras siga existiendo una fuerte demanda por drogas y su producción y consumo sea criminalizada, los problemas que enfrenta Guatemala le quedarán demasiado grandes, independientemente de que tengamos las autoridades con la mejor voluntad del mundo.

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3 comentarios en “Guatemala: narcotráfico y violencia

  1. Reblogged this on política.gt and commented:
    Nuevamente, el presidente Otto Pérez Molina sigue defendiendo la necesidad de repensar la “guerra contra las drogas” y propone su legalización y regulación (esta vez en el periódico “The Guardian”).

    Al respecto, me pareció interesante este artículo que escribí hace algun tiempo respecto a los altos costos sociales que impone la política de prohibición del consumo, transporte y producción de las drogas.

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