Hablemos de reglas fiscales

Reglas Fiscales

Es hora de sentarse a hablar seriamente sobre reglas fiscales.

El artículo publicado hoy sobre el libro de Juan Alberto Fuentes Knight, ex ministro de Finanzas, da una preocupante señal del IRRESPONSABLE manejo de la política fiscal que ha tenido lugar durante el gobierno de Alvaro Colom, y cuyo resultado es el patrón de deterioro que han tenido las finanzas públicas del país (muy bien documentado por Miguel Gutiérrez y Paulo de León de CABI), hoy en un rumbo insostenible.

Aún estamos a tiempo para lograr una corrección y evitar una potencial crisis futura, pero ello requerirá de un fuerte compromiso de todas las partes (sector privado, partidos políticos, sindicatos, academia, etc.).

La realidad es que el país necesita incrementar su carga tributaria, sin embargo la desconfianza en las instituciones es alta dados los serios problemas de corrupción existentes, lo cual disminuye la voluntad del sector privado y la ciudadanía de brindar un mayor aporte al fisco.

El dilema se ha convertido falsamente en uno del huevo o la gallina: ¿qué viene primero, mayores impuestos o mayor transparencia?
A mi parecer, éste es un falso dilema, ya que para lograr un acuerdo se necesita de ambos simultáneamente y es aquí donde considero que puede entrar a jugar un papel importante el uso de una regla fiscal en el país.

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Los costos de la inacción gubernamental

La situación económica del país, lejos de presentar algún tipo de estabilidad o mejora, simplemente sigue cayendo en picada sin ningún tipo de reacción por parte del gabinete económico.

El panorama actual al cual nos enfrentamos:

La lógica de las políticas anti-cíclicas, siguiendo las importantes lecciones de Keynes, es que ante una caída abrupta en el consumo y la inversión privada (lo que estamos viviendo), el gobierno busca mediante la política fiscal generar inversión pública que logre compensar la ausencia de consumo privado y mantener así a flote la actividad económica.

Sin embargo, el gasto del sector público ha venido desacelerándose progresivamente. El famoso plan de reactivación económica, prácticamente ha quedado en el olvido y la actuación del BANGUAT en cuanto a la política monetaria ha sido demasiado tímida ante las condiciones de liquidez que la economía exige.

Como mencioné anteriormente, el escenario en el Congreso de la República después de la crisis política, se traduciría en un estancamiento para impulsar una acción significativa del gobierno para reactivar la economía. Creo que la predicción no falló, y a la fecha aún esperan por ser aprobados importantes proyectos de ley que eran necesarios hace tiempo atras.

Lastimosamente, nos encontramos ante un estado de inacción que conllevará importantes (y negativas) consecuencias para una gran parte de la población; pero ante todo considero que existen algunas lecciones importantes en cuanto a las causas de esa inacción gubernamental en materia económica y mucho de ello se encuentra, no solo en la incapacidad de previsión del gobierno, sino en la forma del diseño de sus instituciones.

En sucesivos posts me dedicaré a analizar un poco estas causas.

Políticas a medias…

CEPAL informa sobre las medidas que el gobierno de Guatemala ha tomado para enfrentar la crisis:

Política Monetaria y FiscalPolíticas Sectoriales

Lastimosamente lo que se presenta no es del todo correcto. Muchas de las iniciativas que ahi se establecen (especialmente las sectoriales) no cuentan con el presupuesto necesario para implementarse y otras aún se encuentran entrampadas en el Congreso, el cual parece haber llegado a un impasse.

Mientras tanto la caída tributaria continúa en picada: este mes registró una caida de 8.6%, poniendo con ello en riesgo no solo los programas de inversión pública para estimular la economía, sino también los programas permanentes cuya ejecución se ha visto seriamente retrasada.

Presiento que la recuperación será lenta y dolorosa.

Macroeconomía ante la Crisis

Aca les comparto el último informe del BANGUAT sobre la situación macroeconomómica del país.

Como era de esperarse, existen importantes reducciones de la actividad económica (especialmente en los sectores de comercio, construcciones e importaciones), lo cual ha llevado a significativas caídas en la recaudación tributaria.

Sin embargo, hay un par de cosas que me tranquilizan:

a. El Banco de Guatemala cuenta con importantes reservas monetarias, e inclusive han aceptado un préstamo stand by del FMI, el cual facilitaría liquidez en caso de cualquier contingencia.

b. El sector bancario parece no haber sido contagiado por el efecto dominó de la crisis financiera y las acciones del BANGUAT han sido rápidas en anticiparse a cualquier falta de liquidez, lo cual traslada la crisis únicamente al sector de la economía real.

Finalmente me llamó la atención lo siguiente:

deuda-externa

c. Los márgenes de endeudamiento del país son bastante estables, especialmente en comparación de los otros países centroamericanos. Lo cual implica que aún existe un significativo márgen para endeudamiento del país con el objetivo de subsanar las necesidades de la política fiscal contracíclica.

Sabemos que existen importantes acuerdos para la recapitalización de los organismos financieros multilaterales a nivel internacional, por lo que el flujo de créditos necesario existe. La preocupación en éste momento, es el proceso que conlleva el acceso a los mismos y el tiempo en que estos tardarían en estar disponibles para el uso de la administración pública.

Ahora más que nunca se hacen necesarias las inversiones en infraestructura, energía, salud y educación, que nos permita fortalecer nuestra competitividad como país. Para ello contamos con dos herramientas clave, las alianzas público-privadas y la política fiscal. Hasta el momento éstas han demorado demasiado en ser utilizadas, ¿cuánto más tendrá que caer la economía para que las autoridades reaccionen?

La crisis de la política económica nacional

Como mencioné en el post anterior, la mayor amenaza para Guatemala se encuentra en la economía real y particularmente me llamó la atención la considerable (y preocupante) caída en las importaciones al país (y sus implicaciones para la recaudación tributaria):

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Las exportaciones por el momento han logrado un cierto grado de estabilidad, sin embargo debemos estar claros que la tendencia económica a la baja viene desde mediados del 2008 (incluyendo el índice mensual de Actividad Económica, las remesas, el turismo, entre otros factores de impotancia) por lo que no puede existir excusa por parte del gobierno para no haber tomado en cuenta el impacto que ésta caída tendría sobre la recaudación fiscal para el 2009.

Ante ello, Me permito realizar un recuento de algunas de las últimas acciones desesperadas que ha tomado el gobierno en materia fiscal los días pasados para lidiar con el déficit presupuestario y enfrentarse a la crisis económica:

1. Recorte presupuestario de funcionamiento estatal en 3 mil millones.
2. Reforma fiscal que implica un aumento de impuestos gradual.
3. Emisión de bonos de deuda interna.

Lejos de ser medidas anti-cíclicas, éstas medidas tienen toda la característica de ser pro-cíclicas y su inoperancia le está costando a la economía nacional un estancamiento de mayor prolongación.

Al respecto veo muy poco factible el cumplimiento del primer punto, y en todo caso el ahorro que pueda darse no creo que sea lo suficientemente significativo para equilibrar las necesidades financieras.

El meollo del asunto con los puntos 2 y 3, es que significarán un gran desgaste político para el gobierno. El impulsar ésta agenda por el Congreso se ve poco factible y de lograrse, implicará importantes concesiones a otros partidos que limitarán considerablemente el accionar de las medidas gubernamentarles para enfrentar la crisis a través del gasto público.

En todo caso ello ha puesto en evidencia la poca capacidad estatal de respuesta ante las crisis, el increible dogmatismo de conservatismo fiscal que predomina en la élite política y económica y el grave costo que implican las enormes trabas que existen para la emisión de los bonos del tesoro.

No veo como el partido oficial pueda salir adelante intacto de la doble crisis que enfrenta (económica y seguridad).

Y la política fiscal?

Me llamó la atención lo que menciona el Viceministro de Finanzas, Pluvio Mejicanos, en una entrevista con Prensa Libre:

En primer lugar, estamos sufriendo una caída que alcanza un acumulado, en primer trimestre, de Q1 mil 500 millones. La situación para este año se pinta grave. Si la crisis continúa, (…) entonces estaríamos hablando de unos Q6 mil millones (para el 2009). Eso se verá reflejado en un recorte presupuestario, o en la búsqueda de fuentes de financiamiento alternas para cubrir parte de los gastos que tienen que financiarse para este año. (…) Para el 2010, esperamos un restablecimiento en las economías desarrolladas; así se recuperaría la económica en países como el nuestro, que se encuentran en pleno desarrollo.

No puedo dejar de notar la falta de un análisis profundo y serio por parte de las autoridades encargadas de la política fiscal sobre la situación; nuevamente se siguen aferrando a las esperanzas de un repunte de la economía en el 2010 (como lo hicieron al ignorar la crisis para este año), sin prever de antemano que el escenario futuro es mas negativo de lo pensado inicialmente.

En ese sentido, les recomiendo ver el mas reciente informe del Fondo Monetario Internacional; la cosa está más complicada de lo que se pensaba. En todo caso, bajo un escenario óptimo, la situación en el 2010 se podría estabilizar, pero un crecimiento económico verdadero se empezaría a ver hacia el 2011.

La solución que se propone actualmente (emisión de bonos del tesoro por Q.1 mil 800 millones), resulta nuevamente en un paliativo, conllevará un desgate político en el Congreso para el partido oficial y las soluciones de largo plazo seguirán estando ausentes.